pero es porque mi cuerpo arde al verte,
mis labios muerdo al verte,
y mi boca se transforma en una enorme sonrisa,
uno mis manos y las poso en mi pecho,
para que mi corazón no salga despedido y se pierda en el océano,
pero podré dejar de hacerlo,
cuando te tenga en frente,
y salga corriendo a tu pecho con un beso y se funda en el tuyo,
y florezca como una flor,
bien alimentada,
y se haga más grande,
y más fuerte,
y entonces ya nada podrá rompernos.
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